Casa Mirador se concibe como un espacio para habitar el paisaje desde la calma, estableciendo una relación directa y sensible con el horizonte. Ubicada en Marbella, la vivienda se plantea como una experiencia pasante, donde el recorrido entre masas pétreas descubre progresivamente el entorno y convierte la arquitectura en un lugar de contemplación.
Es una arquitectura que encuentra su equilibrio entre la solidez de la piedra y la apertura hacia el paisaje. Los volúmenes, las aperturas y las transiciones espaciales construyen una secuencia fluida en la que los límites de la vivienda se diluyen hacia el horizonte. La casa se entiende así como un mirador continuo, concebido para recorrer, detenerse y contemplar, haciendo de la relación con el entorno una forma esencial de habitar.







